El jugador controla a un humanoide atrapado en un laberinto de habitaciones llenas de robots que disparan láseres. Hay que cruzar cada habitación y salir por una de las aberturas de los lados.
El humanoide muere de un solo disparo, al chocar con un robot o al tocar las paredes electrificadas. No es obligatorio destruir todos los robots, pero hacerlo da un bonus. Si se tarda mucho, aparece Evil Otto, una cara sonriente que rebota, atraviesa paredes y no se puede destruir.
Los robots hablan con voz sintetizada y dicen frases como «Intruder alert!» o «Chicken! Fight like a robot!» si el jugador huye sin acabar con ellos. Pueden jugar dos personas por turnos.

