Juego de Atari en el que hay que romper un muro de ladrillos con una pelota. Es el origen de juegos como Arkanoid.
En la parte de arriba hay ocho filas de ladrillos, de dos en dos con el mismo color: amarillo, verde, naranja y rojo. El jugador mueve una pala abajo para hacer rebotar la pelota y tiene tres bolas. Las filas más altas dan más puntos.
La dificultad sube sola: la pelota acelera tras unos golpes y al llegar a las filas naranja y roja, y la pala se reduce a la mitad cuando la pelota toca el techo. Pueden jugar dos personas, por turnos.

