Dos policías, Tony Gibson y Raymond Brody, limpian de criminales una ciudad tomada por las bandas. Son los mismos protagonistas de Chase H.Q., y el desarrollo recuerda mucho a Rolling Thunder de Namco.
Cada uno empieza la fase solo con una pistola. Por el camino aparecen una ametralladora, un arma perforante y un disparo triple, pero todas tienen la munición contada. Si se acaban las balas toca pelear a puñetazos o con una voltereta. También se pueden disparar barriles, cajas y lámparas para que caigan sobre los enemigos.
Son seis fases, cada una dedicada a un delito: fuga de una cárcel, atraco a un banco, contrabando y, al final, el secuestro del alcalde en tres partes. Cada fase termina con un jefe al que hay que derrotar y arrestar. Se juega a dobles, a la vez.

