El caballero Arthur tiene que rescatar a la princesa, raptada por un demonio. Para ello recorre cementerios, bosques, cuevas y castillos llenos de zombis, gárgolas y demonios.
Arthur lanza lanzas, y por el camino puede cambiar de arma: puñal, antorcha, hacha o escudo. Aguanta un golpe con la armadura; con el segundo pierde una vida. Esto lo hace muy difícil, y hay que aprenderse bien cada fase.
Al derrotar al jefe final, el juego obliga a empezar de nuevo y superarlo otra vez para ver el final de verdad. Pueden jugar dos personas por turnos.

