Uno de los primeros juegos de conducción en primera persona. El jugador conduce de noche por una carretera de la que solo se ven los postes reflectantes de los lados, en blanco sobre fondo negro.
Los postes se acercan desde el fondo y marcan las curvas. Hay que mantener el coche en la carretera durante el tiempo que dura la partida para sumar puntos. El capó del coche que se ve abajo no estaba dibujado en pantalla: era una pegatina sobre el cristal.
La máquina tenía volante, pedal de acelerador y palanca de cambios.

