Un repartidor de periódicos recorre en bicicleta su barrio de lunes a domingo. Se controla con un manillar de bici. Las casas de colores claros son de suscriptores, y hay que dejarles el periódico en el buzón o en la entrada.
Si a un suscriptor no le llega el periódico o se le rompe algo, deja de estarlo. Si se pierden todos, el repartidor es despedido. Los periódicos de sobra se tiran contra ventanas, farolas y estatuas de los que no están suscritos para sumar puntos. Solo se llevan diez a la vez, y hay paquetes por el camino para recargar.
Hay que esquivar coches, perros, obreros y vecinos enfadados. Al final de cada día hay un circuito de entrenamiento con rampas y dianas. Se juega por turnos, hasta dos jugadores.

